martes, 20 de septiembre de 2011

La Hna. Mira en Rosario

María Carolina Tornincasa
“Te esperamos con la luz prendida…”
Alguien está en un sitio y algo, alguien, alguno, lo convida a pasar. A salir. A realizar una travesía. A realizar un pasaje. Puede ser una casa y la invitación es a salir hacia fuera. Puede ser el refugio de la intimidad y el convite es a la alteridad. Puede ser el silencio y la invitación es a conversar.
La invitación es la mirada, la memoria, una palabra como “bienvenida” o una pregunta, una mano extendida, una sensación: la ternura.
Pasar como pasear. Es la diferencia entre el tiempo que pasa y lo que pasa en el tiempo. Diferencia como intensidad. Tiempo como hondura.
No es el sitio, es el estar atravesando en los segundos de la travesía.
Se atraviesan los segundos y lo que permanece es una esforzada paciencia por no desistir de todo lo que es capaz de atesorar la mirada.
La Hna. Mira viaja, e invita a viajar. Deja pasar lo que ya sabe. Atraviesa lo que no sabe. Pasa un signo, una palabra que pueda atravesar a quien lo reciba. Es signo de lo que se detiene para escuchar, para mirar, para escribir, para pensar, para iluminar… 

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